Letter from our Pastor

 

Dear brothers and sisters in Christ,

In Today’s Gospel, Jesus shows us His infinite mercy  in our sinful nature.

Zacchaeus, the tax collector who is short in stature, is curious about Jesus, and wants to know more about Him, as He is the prophet that everyone speaks of at that moment.  Zacchaeus runs, looks for Him in the crowd, but does not get to see Him as everyone hovers him by stature.  However, he doesn’t give up. He climbs a tree hoping to see and hear Him.  There, Jesus notices the presence of Zacchaeus, and tells him that night He will have dinner at his house.  Zacchaeus represents all of us sinners – the weight of our sin makes us feel small, oppresses us with feelings of guilt, and we feel unworthy to lift-up our prayers to God. The crowd before him represents the number of obstacles and situations that take us away from the possibility of standing with Jesus.  Let us remember that Zacchaeus didn’t give up, so he climbs a tree to see Him.  Likewise, we must assume that attitude ourselves. We must always to look to Christ, yearning to be in His presence, no matter the magnitude of our sin. Let us run to see Him in the Sacrament of Reconciliation, repent and make true amends in  our heart of our sins.  When we joyfully receive Jesus into our hearts, the same thing happens to us.  When He arrived at the house of Zacchaeus, Jesus said to him: “Salvation has come to this house today.  The Son of man has come to seek and to save what was lost.”

Let us insist with hope and do not fail, that the Salvation of Christ arrives at our homes, He always wants to sit down to have dinner with us,  and we believe that  it is we who serve the table, but in reality, the Lord is the one who has a banquet for us.

Your servant in Christ, Rev. José Bautista, JCL, Pastor

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Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

En el Evangeliode hoy, Jesús nos muestra su misericordia infinita hacia todos nosotros en nuestra naturaleza pecadora.

Zaqueo el recaudador de impuestos que es tan bajo en estatura, siente curiosidad por Jesús, quiere conocerle pues es el profeta de quien todos hablan en ese momento, el corre, lo busca entre la muchedumbre pero no logra verlo pues todos le tapan por la estatura. Pero él, no se da por vencido, él se sube a un árbol con esperanza de verle y escucharle. Ahí Jesús lo nota, y le dice que esa noche va a cenar en su casa. Zaqueo nos representa a  todos nosotros, pecadores, que en muchas oportunidades el peso del pecado nos hace sentir pequeños, nos oprime con sentimientos de culpa  que nos sentimos indignos de dirigir nuestras oraciones  a Dios y esa muchedumbre delante de él, representa la cantidad de obstáculos y situaciones que nos alejan de la posibilidad de un encuentro con Jesús. Pero recordemos que aquel Zaqueo, no se vence y se sube a un árbol para verlo. Así mismo debemos asumir esa actitud nosotros mismos, siempre de poner nuestra mirada en Cristo, de anhelar estar en su presencia, no importa la magnitud de nuestro pecado, corramos a verle, a encontrarnos con El, en el Sacramento de la Reconciliación, arrepentirnos y enmendar de corazón nuestros pecados. Cuando recibimos alegremente a Jesús en nuestro corazón, sucede lo mismo que sucedió cuando llego a la casa de  Zaqueo, Jesus le dijo:” Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.

Insistamos con esperanza y no fallemos, que la Salvacion de Cristo, llegue a nuestros hogares, porque El siempre quiere sentarse a cenar con nosotros, y creemos que somos nosotros los que servimos la mesa, pero en realidad, el  Senor es quien tiene un banquete para nosotros.

Su siervo en Cristo, Rev. José Bautista,

JCL, Párroco.