Letter from our Pastor

Dear Brothers and Sister in Christ,

As we continue to endure the restriction of social distancing, and endeavor to be part of the solution to this situation of COVID-19, we must be reminded that we, more than ever be socially engaged. That is to say, involved or very involved our family life, our parish life and the social life of the country. Since we cannot be physically present we can be present to each other through phone calls, emails, texts, group texting, virtual meeting and virtual classes, etc. But the most important way we can continue to be engaged in our faith is through prayer.  Now that we have time at home, you are invited to follow the daily masses, the Faith Formation Program on Wednesdays, etc.

We, on our part, have make every effort to be present to the community through live mass streaming. We know that many parishes, and many priests at home offer the mass through the internet. We could, for this reason say, that is enough we do not have to this here. But, how would we be engaged in our parish life? We priests must offer the masses for the intentions they were separated and  without congregation but we, thanks to the availability of our Audiovisual Team coordinators, we can offer all the masses and parish activities live! I know that many of you really appreciate this effort, and Fr Nazaire and I, feel close to you all by knowing that you are participating at the mass at home with your family.

Let us continue to pray intensely for the end of this quarantine and the coming back to normalcy in our daily lives. We will continue to keep all those affected by the Virus, especially those seriously ill, and in particular our loved ones wherever they are. Prayers are powerful, I am, and my whole family are very grateful to you all who pray and continue to pray for my niece Lorena. She was released from the hospital this past week and know continues her recovery at home. Through her experience, I can appreciate how devastating is this illness.

We  also pray in thanksgiving, and for continuing protection and strength to the first responders, nursed, doctors and all hospital personnel, we pray for those seeking a vaccine for the virus and a medicine or the illness the virus causes, and of course, we pray for wisdom for all leaders who must guide us, all of society, in the return to our active lives.

And, I also pray that this experience change all of us for the better. From the very first moment of the call to  social distancing, I have invited all the families to take full advantage of this situation to re-discover family life, and family life as a the domestic church we are. Prayer should be at the center of the family and at the top of the list of all our daily tasks. God, must reign sovereign in our homes not us out of fear and anxiety for the present situation, but out of faith, hope and love.

This Sunday as we celebrate Divine Mercy Sunday, we are reminded of the invitation of Jesus to come back to him, to avail ourselves of his divine mercy, and to return to a way life that glorifies God always. When we are able to return to the parish for masses and activities, we shall be ever more fervent in our faith and ever more committed in our desire to be active members of God’s Church making His Kingdom truly present in our midst.

Your Servant in Christ,

Fr Jose Bautista, JCL, Pastor.

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Hermanos y Hermanas en Cristo,

A medida que continuamos soportando la restricción del distanciamiento social y nos esforzamos por ser parte de la solución a esta situación de COVID-19, debemos recordar que nosotros, más que nunca, estamos socialmente comprometidos. Es decir, involucrados, o muy involucrados en nuestra vida familiar, nuestra vida parroquial y la vida social del país. Como no podemos estar físicamente presentes, podemos estar presentes el uno al otro a través de llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes de texto, mensajes de texto grupales, reuniones virtuales y clases virtuales, etc. Pero la forma más importante en la que podemos seguir comprometidos en nuestra fe es a través de la oración. Ahora que tenemos tiempo en casa, están invitados a seguir las misas diarias, el Programa de Formación de Fe los miércoles, etc.

Nosotros, por nuestra parte, hemos hecho todo lo posible para estar presentes en la comunidad a través de la transmisión de la Santa Misa en vivo. Sabemos que muchas parroquias y muchos sacerdotes en casa ofrecen la misa a través de Internet. Podríamos, por esta razón decir, que es suficiente, no tenemos que hacer esto aquí. Pero, ¿cómo permaneceriamos envueltos en nuestra vida parroquial? Los sacerdotes debemos ofrecer  las misas por las intenciones que fueron separadas y sin congregación, pero nosotros, gracias a la disponibilidad de los coordinadores de nuestro equipo audiovisual, ¡podemos ofrecer todas las misas y actividades parroquiales en vivo! Sé que muchos de ustedes realmente aprecian este esfuerzo, y el P. Nazaire y yo, nos sentimos cercanos a todos al saber que están participando en la misa en casa con su familia.

Sigamos orando intensamente por el fin de esta cuarentena y el regreso a la normalidad en nuestra vida diaria. Continuaremos manteniendo a todos los afectados por el Virus, especialmente a aquellos gravemente enfermos, y en particular a nuestros seres queridos donde sea que estén. Las oraciones son poderosas, Yo y toda mi familia estamos muy agradecidos con todos los que rezan y continúan rezando por mi sobrina Lorena. Fue dada de alta del hospital la semana pasada y ahora continúa su recuperación en casa. A través de su experiencia, puedo apreciar lo devastadora que es esta enfermedad.

También rezamos en acción de gracias, y para continuar protegiendo y fortaleciendo a los primeros respondedores, enfermeras, médicos y todo el personal del hospital, rezamos por aquellos que buscan una vacuna contra el virus y un medicamento o la enfermedad que causa el virus, y por supuesto, oramos por sabiduría para todos los líderes que deben guiarnos, a toda la sociedad, en el regreso a nuestras vidas activas.

Y también rezo para que esta experiencia nos cambie a todos para mejor. Desde el primer momento de la llamada al distanciamiento social, he invitado a todas las familias a aprovechar al máximo esta situación para volver a descubrir la vida familiar y la vida familiar como la iglesia doméstica que somos. La oración debe estar en el centro de la familia y en la parte superior de la lista de todas nuestras tareas diarias. Dios, debe reinar soberano en nuestros hogares, no por miedo y ansiedad por la situación actual, sino por fe, esperanza y amor.

Este domingo, mientras celebramos el Domingo de la Divina Misericordia, recordamos la invitación de Jesús a regresar a él, a ampararnos bajo su divina misericordia y a volver a una vida que glorifique a Dios siempre. Cuando podamos regresar a la parroquia para misas y actividades, seremos cada vez más fervientes en nuestra fe y cada vez más comprometidos en nuestro deseo de ser miembros activos de la Iglesia de Dios haciendo que Su Reino esté realmente presente en nuestro medio.

Su siervo en Cristo

Jose Bautista, JCL, Párroco.