Letter from our Pastor

Dear brothers and sisters in Christ,
Welcome to our second weekend in our new temple! Last week’s consecration ceremony, as expected, was not perfect, and yet it was very beautiful and more importantly very meaningful. The glitches that we had are easily forgotten, because of the memory of such wonderful liturgy. Like any
of our Catholic liturgies, it was full with symbolism and meaning. To be able to put all those moments together, many people were involved, from those participating directly in the liturgy, like the music ministry for example, and other liturgical ministries, to the great army of volunteers who helped in the more mundane things like the traffic and such, to those who have supported the project financially through the years.

I’ve already thanked everyone at the end of the ceremony and I decided to abstain form mentioning names, for to do so, it would have meant to read the names of every single soul who has put their grain of sand from the moment the parish began to make an effort to build the temple back in
2001! So many wonderfully generous people! we honored those who are already with the Lord, and we are very grateful to those who have continued to contribute generously to the construction projects of the parish. We successfully concluded this task, and we have to now pay the debt we incurred in the process; and we are reminded that there is still a lot more to be built: the Blessed Sacrament or daily mass chapel for instance. We know that the same faith conviction and commitment that brought us to this moment, will continue to guide our efforts in the parish.

Msgr. Mark Spalding, who presided at the 10 a.m. mass last Sunday, reminded us, that the liturgy of consecration was so packed with symbols. Indeed, he said, “we could do a whole mystagogical catechesis on it.” I think that is a great idea. The more we understand what just happened to us as a parish, the more we will be able to live it’s implications, take proper care of our temple, avoid the pitfall of getting very familiar with the reality too soon! By that I mean, the attitude that says, oh, ok., we have a temple, so what? No, we must, try every effort to see this new building with the eyes of the first day, every time we enter those doors, to rejoice in the Lord, and to cry with tears of joy, as we recall the words of psalm 122: I rejoiced when they said to me: “Let us go to the House of the Lord!” As we continue to leave things behind to follow Jesus, as today’s gospel invites us, we celebrate this week Independence Day. Let us remember always, that true freedom only comes from living fully the will of God, and for that, we must
follow Jesus completely.
Your servant in Christ, Rev. José Bautista, JCL, Pastor

______________________________________________________________________________________

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

¡Bienvenidos a nuestro segundo fin de semana en nuestro nuevo templo! La ceremonia de consagración de la semana pasada, como se esperaba, no fue perfecta y, sin embargo, fue muy hermosa y, lo que es más importante, muy significativa. Las fallas que tuvimos fueron fácilmente olvidadas por el recuerdo de tan maravillosa liturgia. Como cualquiera de nuestras liturgias católicas, estaba llena de simbolismo y significado. Para poder poner
todos eso junto, contribuyen muchas personas, desde quienes participaron directamente en la liturgia, como el ministerio de música, y otros ministerios litúrgicos, hasta el gran ejército de voluntarios que ayudaron en las cosas más mundanas como el tráfico; Al igual a quienes han apoyado financieramente el proyecto a través de los años.

Ya les di las gracias a todos al final de la ceremonia y decidí abstenerme de mencionar nombres, ya que para hacerlo, habría significado leer los nombres de cada alma que puso su grano de arena desde el momento en que la parroquia comenzó, el esfuerzo para construir el templo en 2001! ¡Tantas personas maravillosamente generosas! honramos a los que ya están con el Señor, y estamos muy agradecidos a aquellos que continúan contribuyendo generosamente a los proyectos de construcción de la parroquia. Concluimos con éxito esta tarea y ahora tenemos que pagar
la deuda en que incurrimos en el proceso; y se nos recuerda que todavía hay mucho más por construir: La Capilla del Santísimo Sacramento, o de misa diaria, por ejemplo. Sabemos que la misma fe, convicción y compromiso que nos trajo a este momento, continuarán guiando nuestro esfuerzo en la parroquia.

Mons. Mark Spalding, quien presidió la misa de las 10 a.m. el domingo pasado, nos recordó que la liturgia de la consagración estaba tan llena de símbolos y significados. De hecho, dijo, podríamos hacer una catequesis mistagógica completa al respecto. Pienso que es una gran idea. ¡Cuanto más entendamos lo que nos acaba de pasar como parroquia, más podremos vivir sus implicaciones, cuidar nuestro templo, evitar el peligro de familiarizarnos con la realidad demasiado pronto! Con eso quiero decir, la actitud que dice, oh, ok, tenemos templo, ¿y qué? No, debemos hacer todos los esfuerzos para ver este nuevo edificio con los ojos del primer día, cada vez que entramos en ésas puertas, para alegrarnos en el Señor , y llorar con lágrimas de alegría al recordar las palabra del salmo 122: Me regocijé cuando me dijeron: “¡Vamos a la Casa del Señor!”

Mientras continuamos dejando las cosas del mundo para seguir a Jesús, como nos invita el evangelio de hoy, celebramos esta semana, el Día de la Independencia. Recordemos siempre, que la verdadera libertad solo proviene de vivir plenamente la voluntad de Dios, y para eso debemos seguir a Jesús por completo.

Su siervo en Cristo, Rev. José Bautista, JCL, Párroco