From our Pastor

Dear brothers and sisters in Christ,

In the midst of the circumstances given to us this year by the COVID-19, we continue to rejoice at the Good News of the Resurrection of the Lord which this year are more relevant than ever. Now more than ever we need to remember that Jesus has destroyed sin and death for ever because now more than ever we are given daily a disproportioned reports of the deaths caused by the coronavirus, and yet many other deaths and unjust situations are not reported with the same interest, because they are not new, and therefore no news and do not sell. That is what happens to the news of the world, they come and go and pass and become old and eventually people forget about them.

Not so with the Good News of the resurrection of the Lord. These are always new and always good! They become actual the moment we proclaim them, or the moment we hear them as Jesus said in the synagogue of Nazareth: “These words are fulfilled in your hearing.” Last Sunday we heard the good news of the forgiveness of our sins and the gift of peace the Lord gives and so we rejoice in the sacrament of reconciliation where we celebrate these gifts. We also celebrated with geat devotion the feast of the Divine Mercy. I would like to thank the ministry of the Divine Mercy of our parish for preparing the celebration and to all those who joined throught the live streaming in the afternoon; it was truyly a solemn, and worthy  celebration of Our Lord’s Mercy.

In today gospel, Jesus, risen and glorious, meets two of his disciples on the road to Emmaus, who after walking a long road with him, finalally recognized Him in the breaking of the bread. We  hear the four characteristic gestures of Jesus: took bread, blessed it, broke it and gave it to this disciples. These gestures, the church has repeated from the beginning and day after day has given thanks to God with Jesus, in Jesus and Through Jesus in the unity of the Holy Spirit. It is the celebration of Holy Sacrifice of Mass, which though  without a congregation present, we continue to celebrate daily with a congregation through the internet. The inability for the members of the congregation to receive Jesus sacramentally in person, has become an opportunity to receive him spiritually in our souls.

Thas is it! The breaking of the Bread is Jesus himself giving Himself as pieces, so that we who are divided in to many pieces can become one in Him. When we receive Him spiritually we are united with all those who have done the same. Jesus, continues to perform his miracle of the multiplication and the feeding of the thousands overcomingsin and division. May this exercising of our “spiritual muscles” make us stronger in faith for when we can come together again to celebrate and recognizing in Him in the breaking of the bread.

Your servant in Christ, Rev. José Bautista, JCL, Pastor

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Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

 En medio de las circunstancias que nos dio este año el COVID-19, continuamos regocijándonos por las Buenas Nuevas de la Resurrección del Señor, que este año son más relevantes que nunca. Ahora más que nunca debemos recordar que Jesús ha destruido el pecado y la muerte para siempre porque ahora más que nunca nos dan diariamente informes desproporcionados de las muertes causadas por el coronavirus, y sin embargo, muchas otras muertes y situaciones injustas no se informan con el mismo interés, porque no son nuevos, y por lo tanto no hay novedades y no se venden. Eso es lo que le sucede a las noticias del mundo, van y vienen y pasan y envejecen y, finalmente, la gente se olvida de ellos.

 No es así con las Buenas Nuevas de la resurrección del Señor. ¡Estos siempre son nuevos y siempre buenos! Se vuelven reales en el momento en que los proclamamos, o en el momento en que los escuchamos como Jesús dijo en la sinagoga de Nazaret: “Estas palabras se cumplen en tu audiencia”. El domingo pasado escuchamos las buenas noticias del perdón de nuestros pecados y el don de la paz que el Señor nos da, así que nos regocijamos en el sacramento de la reconciliación donde celebramos estos dones. También celebramos con gran devoción la fiesta de la Divina Misericordia. Quisiera agradecer al ministerio de la Divina Misericordia de nuestra parroquia por preparar la celebración ya todos aquellos que se unieron durante la transmisión en vivo por la tarde; fue una celebración solemne y digna de la Misericordia de Nuestro Señor.

 En el evangelio de hoy, Jesús, resucitado y glorioso, se encuentra con dos de sus discípulos en el camino a Emaús, quienes después de recorrer un largo camino con él, finalmente lo reconocieron al partir el pan. Escuchamos los cuatro gestos característicos de Jesús: tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio a estos discípulos. Estos gestos, la iglesia ha repetido desde el principio y día tras día ha dado gracias a Dios con Jesús, en Jesús y a través de Jesús en la unidad del Espíritu Santo. Es la celebración del Santo Sacrificio de la Misa, que aunque sin una congregación presente, continuamos celebrando diariamente con una congregación a través de Internet. La incapacidad de los miembros de la congregación para recibir a Jesús sacramentalmente en persona, se ha convertido en una oportunidad para recibirlo espiritualmente en nuestras almas.

 ¡Eso es! El partir del pan es Jesús mismo dándose a sí mismo en pedazos, para que nosotros, que estamos divididos en muchos pedazos, podamos ser uno en Él. Cuando lo recibimos espiritualmente, estamos unidos con todos los que han hecho lo mismo. Jesús continúa realizando su milagro de la multiplicación y la alimentación de los miles,  venciendo el pecado y las divisiones. Que este ejercicio de nuestros “músculos espirituales” nos haga más fuertes en la fe para cuando podamos reunirnos de nuevo para celebrar y reconocerlo en el partir del pan.

 Su siervo en Cristo, Rev. José Bautista, JCL, Párroco