From our Pastor.

Dear brothers and sisters in Christ,

On Monday, May 18, we opened the doors of our Temple again, and a joy invaded the hearts of all of us, as we were together again in the house of the Lord. This opening during the week has meant a preparation for the opening of the weekend masses  of May 30 and 31. In the obedience that the Lord asks of us, let us practice social distancing, the use of masks, and the correct disposition to receive the instructions of the hospitality ministers, for a true experience of a Christian community.

The glory of the Easter Season continues as it begins to makes ready for its grand finale: Pentecost. Today, we celebrate the Solemnity of the Ascension of the Lord which occurred  40 days after His resurrection on Easter Sunday.  On this day, the risen Lord ascended into heaven, in the presence of His apostles. He was lifted from this world to His throne.  The day is meant to celebrate the completion of the work of our salvation, the pledge of our glorification with Christ, and His entry into heaven with our human nature glorified.

With the celebration of the Ascension of the Lord, we focus on Jesus’ promise: “I will send you the Paraclete,” and so use this last week of Easter to prepare ourselves to a New Pentecost in our lives. It is fitting then that we should reflect on the last sacrament of the mystagogy: Confirmation. The Catholic Church regards this Sacrament as the perfection of baptism.  The rite states that ‘by the sacrament of Confirmation, the baptized are more perfectly bound to the Church and are enriched with the seal of the Holy Spirit’.  The laying on of hands during Confirmation represents the descent of the Holy Spirit but it is not the most essential element of Confirmation. The anointing with the chrism oil is the seal of consecration. The sacrament of Confirmation unites us more with Christ and increases the gifts of the Holy Spirit making us true witnesses of Christ.  The gifts of the Holy Spirit are wisdom, understanding, counsel, fortitude, knowledge, piety and fear of the Lord. Do we recognize their work in our  daily lives?

Once again, the invitation is to take advantage of FORMED.org and the Catechism of the Catholic Church to learn, re-learn and deepen our understanding of these mysteries.

Your servant in Christ, Rev. José Bautista, JCL, Pastor

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Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

 El Lunes 18 de mayo, abrimos las puertas de nuestro Templo otra vez , y un júbilo invadió los corazones de todos nosotros al estar juntos nuevamente en la casa del Señor. Esta apertura entre semana ha significado una preparación para la apertura de las misas en fin de semana el próximo 30 y 31 de mayo. En la obediencia  que nos pide el Señor, practiquemos el distanciamiento social, el uso de las máscaras, y la adecuada disposición para recibir las instrucciones de los ministros de hospitalidad, para una verdadera vivencia de comunidad Cristiana.

La gloria de la temporada de Pascua continúa y ahora comienza a prepararnos para su gran final: Pentecostés. Hoy, celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor que ocurrió 40 días después de Su resurrección el domingo de Pascua. En este día, el Señor resucitado ascendió a los cielos, en presencia de sus apóstoles. Él fue elevado de este mundo a su trono. El día está destinado a celebrar la finalización de la obra de nuestra salvación, la promesa de nuestra glorificación con Cristo y su entrada al cielo con nuestra naturaleza humana glorificada.

Con la celebración de la Ascensión del Señor, nos enfocamos en la promesa de Jesús: “Les enviaré el Paráclito”, y así utilizaremos esta última semana de Pascua para prepararnos para un nuevo Pentecostés en nuestras vidas. Es apropiado entonces que debemos reflexionar sobre el último sacramento de la mistagogía: El  Sacramento de la Confirmación. La Iglesia Católica considera este sacramento como la perfección del bautismo. El rito establece que “por el sacramento de la Confirmación, los bautizados están más perfectamente ligados a la Iglesia y se enriquecen con el sello del Espíritu Santo”. La imposición de manos durante la Confirmación representa el descenso del Espíritu Santo, pero no es el elemento más esencial de la Confirmación. La unción con el aceite de crisma es el sello de consagración. El Sacramento de la Confirmación nos une más con Cristo y aumenta los dones del Espíritu Santo haciéndonos verdaderos testigos de Cristo. Los dones del Espíritu Santo son sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, conocimiento, piedad y temor del Señor. ¿Reconocemos su trabajo en nuestra vida cotidiana?

Una vez más, la invitación es aprovechar FORMED.org y el Catecismo de la Iglesia Católica para aprender, volver a aprender y profundizar nuestra comprensión de estos misterios.

 Su siervo en Cristo,  Rev. José Bautista, JCL, Párroco